28 May 2008 Los monstruos existen, parte I

Publicado por : Erwin | Tags: , , , , , , , , ,

En esta oportunidad, les ofrezco un post en dos partes, en el cual quisiera ampliar un poco la información respecto de mi post anterior sobre los tiburones blancos, hablando de otros monstruos. Aunque los tiburones -y en especial el tiburón blanco- son los animales más temidos por el hombre -muchísimo más que otros animales salvajes muy peligrosos, como los leones, los tigres, los osos, y algunas especies de ofidios extremadamente venenosos-, existen algunas otras especies que, muy probablemente por desconocimiento de su existencia, no forman parte de nuestras pesadillas. Y sin embargo, existen.
Asimismo, en un próximo post me referiré también a algunos monstruos del pasado, animales terroríficos que -por suerte- han dejado de existir, y en comparación con los cuales un tiburón blanco nos daría tanto miedo como el Carassius de la pecera.

En esta primera parte, vamos con los que aún existen:

Calamar gigante (Architeuthis Dux): pásense por una pescadería, y dénse un minuto para observar un calamar. Mientras lo estén mirando, hagan un ejercicio mental. Imagínense al mismo animal, pero multipliquen mil veces su tamaño, dándole un cuerpo de 6 o 7 metros de largo, y una decena de tentáculos, dos de ellos mucho más largos que el resto, de 12 metros, más robustos que la pierna de un hombre adulto. Imaginen también que los dos tentáculos más largos está rematados por un órgano con la forma de la palma de una mano humana, pero grande como la superficie de una mesa pequeña. La misma está recubierta por cientos de ventosas del tamaño de un pocillo de café, con un enorme poder de adherencia, que en caso de succionar la carne de otro ser vivo dejarían una terrible herida. A su vez, imaginen que dentro de cada una de esas ventosas, hay un terrible gancho, del tamaño de un anzuelo para tiburones, y afilado como un escalpelo. Imaginen lo que un golpe de uno de esos tentáculos llenos de garfios le haría a un ser humano. Es fácil: el pobre quedaría como si lo hubieran pasado por una picadora de carne. Y eso no es todo: en el caso en que el calamar decidiera rodear a ese ser humano con uno de sus tentáculos y llevárselo a la boca, el pobre desdichado se encontraría frente a una visión de pesadilla: un par de horribles ojos del tamaño de un plato de sopa, y una boca cavernosa, de labios rosados, de la que asoma un pico como el de los loros, pero cien veces más grande, capaz de cortar un brazo o una pierna de un mordisco. Por suerte, el Architeuthis dux es un habitante de alta mar y extremadamente raro -la mayor población se encuentra en la corriente de Humboldt, en el Pacífico ecuatorial-, sensible en extremo a la luz, por lo cual vive en profundidades oceánicas por debajo de los 500 metros de profundidad, donde solo debe temer al único enemigo natural que tiene, el cachalote. De hecho, los primeros indicios que tuvimos de su existencia fueron por los restos de los tentáculos encontrados en el estómago de estos cetáceos dentados, cuando fueron víctimas de algún buque ballenero. Con el correr del tiempo, se pudieron observar ejemplares pequeños -de unos 9 o 10 metros de longitud en total, contando los tentáculos- que se encontraron muertos en la playa, y más cerca en el tiempo, se capturaron algunos en las redes de arrastre de los grandes buques pesqueros japoneses. Se cree que el Architeuthis asciende a la superficie por la noche, y sin duda los cuentos de los marinos de antaño acerca del Kraken, el monstruo de tentáculos tan largos que era capaz de llevarse a un marinero de guardia sobre la superficie de un buque, tienen como base a este animal. A su vez, el mismo es el protagonista excluyente de la novela “Monstruo” de Peter Benchley (el escritor de “Jaws”, el libro en que se basa el film de Steven Spielberg).
Acá van tres imágenes, la primera, arte del libro 20.000 Leguas de Viaje submarino, de Julio Verne, la segunda, una reproducción a escala real de un museo en Chiba, Japón, y la tercera, una foto real de un Architeuthis de 7 metros de largo pescado en aguas cercanas a la Bahía de Tokio, Japón.

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Dragón de Komodo (Varanus Komodoensis): lo más cercano que podemos ver hoy día a un dinosaurio, es una especie de lagarto que habita las islas de Komodo, Gili Motang, Gili Dasami y Rinca, en Indonesia. Es una variedad de la familia de los lagartos monitores, carnívoro, y de unos 2 a 3 metros de longitud y 70 a 100 kilos de peso. El Dragón de Komodo se sitúa al tope de la cadena alimenticia en su hábitat, no poseyendo enemigos naturales, y su dieta incluye, además de carroña, invertebrados, mamíferos y aves, habiendo atacado ocasionalmente a seres humanos, con algunos accidentes fatales, unos pocos terminando con la víctima devorada, y otros en los cuales la misma pudo ser rescatada, pero falleció después debido a la septicemia producida por la mordedura, ya que la saliva de esta especie de lagarto -que se alimenta principalmente de restos en descomposición de otros animales- es caldo de cultivo para bacterias extremadamente virulentas, causantes de infecciones mortales.

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—Sigue en la parte II—

Respuestas (2) de “Los monstruos existen, parte I”

  1. endimion el 28 May 2008 a las 15:41

    Qué loco! Hace unos días leí la noticia de un barco chino que había capturado unn calamar gigante de 6 metros. En verdad que son impresionanntes, no por nada las leyendas de marinos (y muchas novelas) los presentan como seres cuasi-mitológicos capaces de destrozar barcos. Pero en mi interés especial cae el otro que mencionas, el dragón de Komodo. Un dato interesante es que la misma “baba bacteriológica” que hay en su boca, se encontró en bocas de animales prehistóricos como el T-Rex. Además que, como con los tiburones, hay que tener cuidado si se los visita, en un zoológico por ejemplo, de no tener ninguna cortadura, puesto que pueden oler y rastrear la sangre. Espero la siguiente parte…

    Nos estamos leyendo.

  2. vyn2000 el 18 Sep 2008 a las 17:22

    Menos mal que los Kraken son seres mitológicos, de lo contrario pobre de los barcos de hoy en día. Y por otra parte, que feo seria una mordida por parte del Dragón de Komodo. Aunque si tuviera que elegir a uno de estos 2 monstruos, elegiría al Dragon de Komodo. Prefiero mil veces morir por una mordida infectada antes que quedar como muestra de carne picada por parte del Calamar gigante y sentir esos tentáculos. Wacala!!!

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