01 Jul 2008 Los Héroes de la Historia, parte III

Publicado por : Erwin

Acá va la tercera entrega de este mega post, en la que les voy a hablar del mayor estratega del Imperio Romano, Julio César (también pensaba hablarles en el mismo del cartaginés Aníbal Barca, pero lo de Julio se hizo un poco largo). Planeaba hacerles esta entrega la semana pasada, pero lamentablemente, mi fortaleza fué asediada por una rinofaringitis viral, a la que, ayudado por los generales Actrón y Amoxidal, recién pude derrotar ayer. Así que acá van las hazañas de Julio César, con un informe aparte sobre la batalla de Carrhae…

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Julio César (100 AC - 44 AC): El mayor líder político y militar de Roma (Gaius Julius Caesar, en latín) es el principal responsable del ingreso de Roma en el período imperial, tras más de 450 años de República romana (iniciada en 510 AC). Incluso en sus tempranos comienzos como militar romano, Julio César ya tenía una clara idea de aquello a lo que aspiraba, y en una ocasión, encontrándose de servicio en la provincia romana de Hispania (España), durante un paseo con un amigo pasó junto a un monumento a Alejandro Magno, ante el cual le comentó a su amigo “mira, a mi edad él ya dominaba el mundo entero, y yo aún no he hecho nada”.
Habiendo alcanzado ya los altos estratos del poder romano, Julio César formó inicialmente un triunvirato junto a Marcus Licinius Crassus (Craso) y a Gnaeus Pompeius Magnus (Pompeyo), recibiendo en el reparto de poder el control directo de las provincias de Galia Cisalpina (el norte de Italia), Iliria (hoy Croacia), y más adelante, Galia Transalpina (el sur de Francia).

La conquista de la Galia
 
Julio César reconoció en los belicosos Galos un obstáculo para la expansión militar de Roma -que ya dominaba toda la península itálica, así como Hispania, Iliria, Grecia y sus colonias en Asia Menor, la franja de Palestina, el sur de la Galia (sur de Francia) y parte del Norte de Africa- hacia el norte, así como una amenaza para la península itálica y Roma misma, más aún, teniendo en cuentas que estos se habían aliado a los Hélvetas (los habitantes de Helvecia, hoy Suiza) y a la tribu germánica de los Suabos. De esta forma, el mismo decidió emprender la conquista de la Galia (hoy Francia) y sus aliados, para, de esta forma, asegurar la frontera norte de Roma y añadir nuevos territorios a su dominio. Comandando las cuatro legiones directamente asignadas a su control, pronto sumó dos más, y atacó a los Hélvetas en primer lugar en 57 AC, derrotándolos, y a continuación a los Suabos del germano Ariovistus.
Tras pasar el invierno en la Galia Transalpina, Julio César reunió dos legiones más con contingentes de nativos de la zona, iniciando la nueva campaña de primavera con el doble de fuerzas que el año anterior, y derrotando a los galos. En tanto, en respuesta a las victorias de Julio César, las tribus belgas del noroeste de la Galia también habían comenzado a armarse, en prevención de que César llevara la guerra hasta su territorio, cosa que éste hizo, habiendo considerado el rearme belga como un movimiento agresivo, y tras una batalla contra las tribus belgas unidas que resultó inconclusa, las conquistó una a una.
Para el final de la campaña de 56 AC, los galos habían sido derrotados, con César habiendo derrotado a la tribu de los Veneti y Publius, el hijo de Craso -su compañero de triunvirato- habiendo hecho lo propio con la tribu de los Aquitanios, conquistando Armórica (lo que hoy es la costa de Francia frente al canal de la Mancha y a Gran Bretaña).
En el año 55, César repelió una incursión de los germanos en la Galia, para posteriormente construir un puente sobre el río Rhin, entrando en Germania y haciendo una demostración de fuerza, antes de volver a la Galia y destruir el puente.el mismo año, tras conquistar las últimas tribus belgas en pie, cruzó a Bretaña, enfrentándose a los Britones, que habían ayudado el año anterior a la tribu belga de los Veneti, ganando una avanzada en el condado de Kent, y regresando a pasar el invierno a la Galia. Al año siguiente, volvió con una fuerza mayor, avanzando tierra adentro y convirtiendo al rey Mandubracius de Trinovantes en aliado y derrotando al rey rival, Casivellaunos, pero otros importantes acontecimientos estaban tomando lugar en Roma, en su ausencia.
Mientras César se encontraba de campaña en el norte, su hija Julia, esposa de Pompeyo -su otro compañero de triunvirato- moría al dar a luz. César trató de reasegurarse el apoyo de Pompeyo ofreciéndole en matrimonio a su nieta Octavia, pero Pompeyo declinó el ofrecimiento, mientras Craso -a quien en el reparto le habían tocado en suerte las provincias orientales, entre ellas Siria-, celoso de los éxitos militares de César, y para no ver menoscabado su poder, decidía emularlo, emprendendiendo su propia guerra, atacando al imperio de los Partos en Oriente.
Pero naturalmente, Craso no era César, y en Carrhae (hoy Harran, Turquía), en 53 AC sufrió una espantosa derrota a manos de los partos del general Surena (ver nota y fotos aparte), perdiendo a su hijo Publius en combate y cayendo prisionero, siendo ejecutado tras la batalla. Con uno de sus miembros muertos, y la creciente rivalidad entre César y Pompeyo, el triunvirato había perecido.
En el año 52 AC, César hubo de aplastar la rebelión de los galos de la tribu de los Avernos, liderados por Vercingétorix. Tras sufrir varios reveses, incluida la batalla de Gergovia, César obtuvo una resonante victoria en Alesia, conquistando a los galos definitivamente. El cálculo histórico indica que los 30.000 hombres de César, en el transcurso de los años que duraron las guerras galas, lucharon contra unos 3 millones de hombres, de los cuales sucesivamente exterminaron a un millón, y esclavizaron a otro millón. Unas 300 tribus galas fueron sojuzgadas, y unos 800 pueblos y ciudades destruidos. Tras terminar la campaña de varios años, César escribió su libro Comentarios de la Guerra de las Galias, y acuñó su célebre frase “veni, vidi, vinci” (vine, ví y vencí).

La guerra civil

En el 50 AC, el Senado romano le exigió a César desmovilizar su ejército y retornar a Roma, ya que su período como procónsul había finalizado. Creyendo con buena razón que si entraba en Roma como un simple civil sería apresado y juzgado a instancias del Senado -dominado por Pompeyo, que se había quedado en Roma haciendo política mientras César se hallaba de conquista-, se negó a hacerlo. Pompeyo acusó a César de insubordinación y traición -cuando éste había estado por años guerreando para la mayor gloria de Roma, añadiendo nuevos territorios a su dominio-, y César decidió devolver el golpe. En el 49 AC cruzó el río Rubicón -la frontera entre la Galia e Italia- con una de sus legiones, y dio inicio a la guerra civil. Al cruzar el río, sabiendo lo que sucedería, el mismo acuñó otra de sus frases célebres, diciendo “alea iacta est” (la suerte está echada). Las ciudades del norte de Italia se rindieron a sus pies, y César entró en Roma al frente de su 13a. legión como un triunfador, frente a la impotencia del Senado, que se había quedado sin el apoyo de Pompeyo, ya que, que pese a superar ampliamente a César en número -César solo disponía de una legión- había abandonado Roma, huyendo al sur de Italia. César le persiguió, haciendo que Pompeyo se embarque con dirección a Grecia.
Al no disponer de una flota -Pompeyo se la había llevado, junto a las arcas del tesoro romano-, César de dirigió a Hispania, donde se reunió con otras dos de sus legiones de la Galia, y derrotó a los seguidores de Pompeyo. A continuación, tras haber obtenido una flota, César zarpó con sus legiones a Grecia, para presentar batalla a Pompeyo. En tanto, este último, con el dinero del tesoro romano que se llevara en su huída, había logrado alzar un gran ejército, superando numéricamente a las tropas de César por amplio margen -45.000 a 15.000-. Tras un revés inicial en Dyrrhachium (48 AC), César obtuvo una enorme victoria sobre Pompeyo en Pharsalus, donde, con 22.000 hombres, se enfrentó a unas 40.000 tropas de Pompeyo. Tras la derrota, este último huyó a Egipto, donde fué asesinado apenas desembarcó, por un comandante romano de la corte del faraón Ptolomeo XIII, deseoso de obtener el favor de César. A consecuencia de ello, César debió tomar partido en la civil entre Ptolomeo XIII -que era solo un niño- y su hermana, Cleopatra VII Philopator. Tomando en cambio partido por Cleopatra  -probablemente contrariado por el asesinato de Pompeyo, ya que, pese a la guerra civil que lo enfrentó a él, aún le tenía aprecio-, César derrotó a las fuerzas de Ptolomeo XIII en la batalla del Nilo (47 AC) e instauró a Cleopatra (ver nota aparte) como regente y aliada de Roma, teniendo un hijo con ella, Cesarión.
Tras descansar unos meses en Egipto, César se dirigió a Asia Menor y derrotó a las tropas del rey Pharnaces II del Ponto, y al año siguiente, en Africa, a las tropas senatoriales de los últimos seguidores del fallecido Pompeyo en Thapsus (46 AC). Los últimos sobrevivientes de este ejército, que huyeron a Hispania, fueron derrotados finalmente en Munda (45 AC).
Retornando a Roma, César escribió su testamento, designando a su sobrino Octavio como su sucesor. Tras ser proclamado como el primer emperador de Roma -dando comienzo al período imperial de la historia romana-, César entró en la última etapa de su vida, en la cual hubo de dejar de lado la espada para dedicarse a la política. Teniendo muchos enemigos en Roma -entre ellos, los senadores, molestos por la caída de la república, que los había dejado prácticamente sin poder- y su en una época mejor amigo Bruto (a instancias de su madre, la despechada amante de César, Servilia), era inevitable que su persona corriera un peligro que no hubiera corrido en campaña, rodeado de sus leales tropas, que le adoraban. César fué asesinado en las escalinatas del Senado el 15 de Marzo de 44 AC por un grupo de senadores, que cobardemente lo apuñalaron repetidas veces por la espalda.

NOTA: César no pudo casarse con Cleopatra debido a la ley romana, que solo reconocía el matrimonio entre ciudadanos romanos, por lo cual Cesarión, pese a ser su legítimo hijo, fué considerado un bastardo por Octavio (tras la muerte de César, Cleopatra se alió a Marco Antonio buscando el reconocimiento de su hijo como sucesor de César, provocando una nueva guerra civil entre este último y Octavio -reconocido por César como su sucesor-, que finalizó con la derrota de Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Actium (31 AC) y el posterior suicidio de ambos, y el asesinato de Cesarión a manos de Octavio). Esta “historia aparte” -de la que les hablara en el post anterior, destinado a Alejandro Magno- nos muestra de qué interesante manera varias generaciones y tres siglos más tarde, el linaje de uno de los compañeros de Alejandro, Ptolomeo, se mezcló con el poder romano.

Acá va un mapa del Imperio Romano en el momento de la muerte de Julio César.

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NOTA DEL AUTOR: LA BATALLA DE CARRHAE

Es interesante ahondar en la batalla de Carrhae (Carras en castellano, 53 AC) -pese a ser solo una referencia al pié de la campaña de Julio César, y no haber sido protagonizada por éste, sino por Craso-, por tratarse de la mayor derrota sufrida por Roma hasta ese momento. Para empezar, se trata de una batalla que jamás debió ocurrir, ya que Partia se hallaba en paz con Roma, y fué forzada a la guerra por la ambición de Craso, que miraba con envidia los éxitos de Julio César, y no quería perder poder en Roma. Por tanto, sin previo aviso, Craso empleó la riqueza de la provincia romana de Siria, que le había sido asignada en el reparto de poder en Roma, para levantar un ejército comparable al de César. Así, invadió Partia con 35.000 legionarios, 4.000 jinetes de caballería auxiliar y 4.000 arqueros -unos 43.000 hombres en total-. Tras perseguir al ejército parto durante semanas a través del desierto, y creyendo que este último se negaba a combatir por temor a la potencia romana -cuando en realidad, el general parto Surena estaba conduciendo a las legiones de Roma a una emboscada en el interior de Partia, alejándolas tanto de su propio territorio que no tendrían posibilidad de escapar-, Craso finalmente obtuvo el enfrentamiento deseado, solo que el mismo fué una aplastante derrota. El ejército romano se hallaba extendido a lo largo de una larga línea de marcha de kilómetros de extensión, con la caballería a la vanguardia, alejada de la infantería y en persecución de los partos. En la planicie de Carrhae, rodeada por cadenas montañosas, la caballería auxiliar romana -unos 4.000 jinetes- fué rodeada por los 10.000 jinetes partos, sin poder apoyarse en la infantería -a kilómetros de distancia-, siendo destruida rápidamente. Con la caballería romana exterminada, los 10.000 jinetes del ejército parto -compuesto totalmente de caballería- pudieron dedicarse tranquilamente a hostigar desde lejos a los 39.000 hombres restantes de la infantería romana, que nada podía hacer al respecto. 9.000 arqueros partos a caballo se dedicaron durante toda una tarde a hacer llover flechas sobre la infantería romana, que contaba con 4.000 arqueros a pie, pero cuyas flechas no llegaban a hacer efecto sobre los jinetes partos, que simplemente se alejaban al galope ante cada andanada romana, para volver y hacer llover sus flechas nuevamente. El ejército romano, rodeado por los jinetes partos, resistió el asedio durante todo el día, hasta que el suministro de flechas de sus arqueros se acabó, mientras que los arqueros partos eran abastecidos de nuevas flechas y agua a lomos de camello. Finalmente, exhaustos tras todo un día de permanecer con sus escudos en alto, aguantando las flechas partas, y de no poder acceder a su suministro de agua, los legionarios romanos perecieron ante la carga de los 1.000 jinetes de las Catafractas partas -las unidades de caballería pesada, dotadas de lanzas y caballos acorazados-, que cual una apisonadora, pasaron por arriba a las agotadas formaciones de infantes romanos.
Las bajas romanas son estimadas en 20.000 muertos (entre ellos, Publius, el hijo de Craso), 4.000 heridos y 10.000 prisioneros, incluido Marcus Licinius Crassus. Las pérdidas de los partos fueron insignificantes. 
Como castigo por su ambición -la de obtener riquezas aún mayores que las que poseía, y que le costara a Roma su peor derrota a la fecha, y la verguenza de que las insignias de sus legiones (las famosas águilas) se convirtieran en botín de guerra enemigo-, los partos ejecutaron a Craso derramando oro fundido en su garganta, y para mayor escarnio, usaron su cráneo como parte del decorado de una obra teatral.

¿Qué se hizo de los 10.000 romanos tomados prisioneros por los partos?
La historia es muy interesante: el precio pagado por los legionarios romanos a la ambición de Craso fué enorme. A cambio de perdonarles la vida, buena parte de los 10.000 fueron reclutados por el rey parto, y enviados a defender el otro extremo de su imperio, que limitaba con el oeste de China. Siendo a su vez derrotados por los chinos de la dinastía Han -que hicieron crónicas de la aparición de los legionarios romanos en sus fronteras, que jamás habían visto antes, describiendo sus tácticas militares y formaciones cuadradas-, los últimos supervivientes del ejército de Craso -unos 1.000 legionarios- fueron a su vez reclutados por el emperador chino y enviados a un puesto defensivo fronterizo en el desierto de Gobi, en Mongolia, donde, olvidados de Roma -a todo esto, al otro lado del mundo-, su rastro se pierde en el tiempo.

Acá tienen fotos del desarrollo de la batalla de Carrhae, recreada con Rome: Total War, en las que pueden ver los Catafractos de los partos (nota: en el juego dice “Carras, 55 AC”, pero la batalla fué en 53 AC).

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Y así terminamos con esta tercera entrega del mega post de los Héroes de la Historia. En la próxima, les contaré acerca del más grande enemigo que tuvo el Imperio Romano, el gran estratega cartaginés, Aníbal Barca.

Respuestas (15) de “Los Héroes de la Historia, parte III”

  1. largo embargo el 04 Jul 2008 a las 15:37

    UUUGH!!! DIOS MIO!!! Quizás sea interesante, pero no lo leo ni en pedo!!!

  2. taice el 04 Jul 2008 a las 15:40

    Uh, parece buenisimo pero no lo leí porque me perdí las partes anteriores.

  3. evil ryu el 04 Jul 2008 a las 15:41

    2 renglones menos, y lo leia…

  4. evil ryu el 04 Jul 2008 a las 15:43

    De que billete es el viejito de la primer foto?

  5. largo embargo el 04 Jul 2008 a las 15:44

    Me parece que es el busto de Ante Garmáz

  6. evil ryu el 04 Jul 2008 a las 15:44

    Es que al tio le gusta cada viejito rarito…

  7. siskosilber el 04 Jul 2008 a las 15:46

    Que manga de brutos que son, es Julio Cesar Cáceres, férreo zaguero central de Boca Juniors.

  8. evil ryu el 04 Jul 2008 a las 15:47

    Brutus? El romano o el de Popeye?

  9. nigromante el 04 Jul 2008 a las 15:48

    Chicos, no se dispersen…

  10. taice el 04 Jul 2008 a las 15:49

    Uh, esta página es como wikipedia pero además hay sobre jueguitos!

  11. siskosilber el 04 Jul 2008 a las 16:06

    Ya me aburrí, me voy a jugar al Stallone in the Dark que esta re bueno.

  12. nambei el 06 Jul 2008 a las 12:28

    lo leei hace un par de semanas, pero vengo a agradecerle tio erwin, me hizo recobrar las ganas perdidas por los RTS y armar partidas interminables de T.E.G con unos amigos. Me pregunto si habra proximamente un blog de las antiguas civilizaciones del continente americano o de la era tokugawa y los samurais.

  13. erwin el 08 Jul 2008 a las 11:34

    Es posible ¡Pero primero tengo que terminar con esta serie!
    ¿Estás seguro que este post lo habías leído? Mirá que esta respuesta la posteaste la misma semana que postée esta entrega, que ya es la tercera, y se atrasó un poco porque estuve enfermo, como cuento en ella. En las próximas entregas hablaré de Aníbal Barca, Sun Tzu, Gengis Khan, Napoleón Bonaparte, el padre de nuestra patria, José de San Martín, y de los grandes generales de la Segunda Guerra Mundial: Heinz Guderian, Erwin Rommel, George Patton y Georgy Zhukov, además de un nombre que a la mayoría le resulta muy poco conocido, pero que se dió el lujo de derrotar a franceses y norteamericanos, expulsándolos de su país: Vo Nguyen Giap.

  14. nambei el 08 Jul 2008 a las 23:32

    correccion, ando tan mal que ni nocion del tiempo tengo, quice decir que lo habia leeido hacia un par de dias, gracias por la data de lo que viene, Sun Tzu, Gengis Khan, Napoleón Bonaparte y José de San Martín son de los personajes historicos que mas me inspiran, ya sea cuando dibujo, leeo, o escribo. Che me imagino que de este no te vas a olvidar, no Bernard Law Montgomery, supongo que no. Salute!!

  15. luckyz el 03 Ago 2008 a las 3:50

    Erwin, me gusta mucho la historia, de verdad, pero me gustaria muchisimo volver a escuchar tus anecdotas con los videojuegos (sobre todo las de modo multiplayer RPG) que me hacian pasar un excelente buen rato (me encanto la de star wars galaxy).

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Nota

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