Muchos creen que hacer un juego malo es fácil. Si, está bien, tienen razón. Cualquiera puede agarrar un proyecto o franquicia más o menos interesante, y hacerlo mierda en un abrir y cerrar de ojos poniendo monos a programar. Pero hay otro caso, el de las empresas que no hacen juegos pretenciosos, y que sin embargo se las amañana para producir tremendas bostas. Eso si demanda dedicación, y este es mi homenaje a las mejores del 2008.
Cosas sin sentido, copadas, interesantes, que encuentro deambulando por la internel. Disclaimer: Este sitio no se responsabiliza por los daños mentales permanentes que puedan generar los comentarios de su autor